
Por qué “siempre” hay espacio para el postre
Terminas una cena enorme, juras que no cabe ni un grano de arroz… y entonces alguien saca pastel. De pronto aparece un “huequito” que no estaba en el plano arquitectónico de tu estómago. No es falta de voluntad (al menos no siempre): es biología, cerebro y un truco evolutivo muy bien diseñado… que hoy juega en nuestra contra.










